Volver a inspiración

De la corrección al acabado, el servicio completo que tu cliente no va a olvidar

Como estilista, sabes que hay servicios que simplemente se sienten completos. Esos en los que el cliente se va de la silla no solo contento con el color, sino con el cabello en su mejor versión: bien tratado, bien terminado, bien peinado. Ese resultado no es casualidad. Es consecuencia de tener las herramientas correctas en cada etapa del proceso.

Este mes, dos líneas de Salerm se complementan para hacer exactamente eso posible: Color Reverse para trabajar el color con precisión, y Pro·Line para cerrar el servicio con un acabado que lo dice todo.

Primero, el diagnóstico

Todo buen servicio empieza antes de abrir cualquier producto. Cuando un cliente llega con un color que no le convenció, con tonos acumulados de procesos anteriores o con pigmentos que han oxidado con el tiempo, la tentación es ir directo a la decoloración. Pero esa no siempre es la decisión más inteligente ni la más respetuosa con la fibra.

Ahí es donde entra Color Reverse. Su función es actuar sobre los pigmentos artificiales depositados en el cabello, reduciéndolos de forma controlada sin recurrir a procesos agresivos. Le da al estilista algo muy valioso: control sobre el punto de partida.

Con una base más limpia y equilibrada, el siguiente paso (sea una corrección, un tono nuevo o simplemente afinar el resultado) tiene muchas más posibilidades de salir exactamente como se planeó.

El color bien resuelto, antes de peinarse

Color Reverse no es solo para correcciones drásticas. También es la herramienta ideal para estilistas que quieren empezar cada servicio de coloración desde un lienzo más limpio, especialmente en cabellos con historial de procesos múltiples donde los tonos se han ido acumulando.

Incorporarlo como parte del diagnóstico previo, en lugar de esperar a que el problema sea evidente, es una forma de elevar el estándar del servicio y de anticiparse a resultados que de otra forma serían difíciles de controlar.

Después del color, no termina el servicio

Una vez resuelto el color, llega el momento que muchos clientes subestiman y que los mejores estilistas saben aprovechar: el peinado y el acabado.

Pro·Line fue diseñada con una premisa que resuena especialmente en el trabajo diario del salón: los productos de acabado son los que más tiempo pasan en contacto con el cabello, así que ese tiempo debería aprovecharse para seguir tratando la fibra, no solo para fijar el estilo.

Su formulación con activos de última generación trabaja de forma activa desde que se aplica hasta que se retira. El cliente se va con un peinado que dura, pero también con un cabello que ha recibido tratamiento intensivo durante todo ese tiempo.

Para cerrar un servicio de color, dos productos de la línea hacen especialmente la diferencia: el Wet Gel Rock 04 para crear acabados con efecto mojado de alto impacto, muy visual y muy solicitado por los clientes que quieren un resultado que se note; y el Strong Hair Spray 03 para fijar el peinado con una fijación fuerte y duradera que mantiene el estilo intacto desde que el cliente sale del sillón hasta que llega a casa.

El servicio que se recuerda

Los clientes no siempre pueden describir con palabras por qué un servicio les pareció extraordinario. Pero lo sienten: en cómo luce el color, en cómo cae el cabello, en cómo llega a casa con el peinado intacto y la fibra en mejor estado que cuando entró.

Eso es lo que pasa cuando cada etapa del proceso tiene una herramienta diseñada para hacerla bien. Color Reverse en la corrección. Pro·Line en el acabado. Tú en el centro de todo.

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